La relación amor-odio que tenemos con el Método Racional


El método racional ha tenido siempre una especie de “tufito” entre muchos profesionales de la hidráulica y la hidrología.

Algo así como esas relaciones de te quiero y te odio que todos tenemos en algún momento de nuestras vidas con un familiar, con una ex-pareja (y hasta con la pareja) o con algún ligue.

Si bien no me considero experto en casi nada, creo que el problema del método racional es no saber utilizarlo, es decir, no conocer sus limitantes y las características sobre las cuales fue planteado.

En estos días veía el vídeo de una clase en YouTube donde un profesor de un curso de drenaje, estaba utilizando el método racional para determinar el caudal pico de un río con una cuenca tributaria de 40.000 hectáreas (sí, cuarenta mil) de extensión.

No sé, quizá algo haya cambiado en estos últimos años pero, si recuerdo bien lo que he leído al respecto, el método racional no es el más apropiado para una extensión de cuenca tan vulgarmente grande.

A ver:

La particularidad (o problema, nuevamente) principal de este método es que no toma en consideración la variabilidad espacial de la lluvia.

Es decir, asume que su intensidad, la que utilizamos en la fórmula:

 “C * I * A”

es constante sobre toda el área de la cuenca.

Por ello es que lo que nos enseñan en materias como hidrología y drenaje urbano es que no podemos utilizarlo en cuencas muy extensas por lo que se establece este límite máximo en unas 200 ha.

¿Y cuál es el problema de utilizarla en cuencas de más de 200 ha?

Bueno, esta pregunta, si has leído los dos primeros párrafos, está implícitamente respondida. Pero seamos explícitos:

¡Que en esas cuencas grandes, el caudal resultante con la

 fórmula será un “montononón” de agua!

Es decir: un caudal que llevará al sobre dimensionamiento de las obras que se diseñen con él.

En la medida que la cuenca sea más grande (del límite referido), cualquier análisis podría tener problemas como:

- Que no considera que, al ser tan extensa, el concepto de variabilidad espacial constante del método se va “diluyendo”. Será imposible que sobre toda el área llueva con la misma intensidad.

- Que no toma en cuenta que la probabilidad de que existan en ella depresiones — que  produzcan el  “almacenamiento en depresiones”— es mayor cuanto mayor sea la extensión de la cuenca.

Esto es: que parte del caudal escurrido quede atrapado en la cuenca y, por lo tanto, el valor obtenido de la fórmula esté muy alejado del más probable.

Y hay unas cuantas razones más que, ciertamente, hacen que este método sea malquerido por muchos profesionales.

¿Y cómo hacer al método racional más querido (o mejor aplicado)?

Pues, es verdad que, malquerido y todo, algunos países siguen utilizando el método en áreas extensas pero con correcciones.

Aquí en España, en el caso de utilizarlo en cuencas de más de 100 ha, se aplica un factor de corrección (método Racional Modificado de Témez).

Esto hace que, quienes aman-odian al método clásico, empiecen a utilizarlo más ¿adecuadamente?

Nosotros, en cualquier caso, nos quedamos con el método racional clásico para crear DREN-URBA pues es precisamente en el diseño de drenaje urbano (áreas pequeñas, urbanas, muy impermeables) que las condicionantes de este método se cumplen sin mayores problemas.

En todo caso, cuando utilices DREN-URBA, te recomendaríamos —aunque sería difícil excederse en este tipo de proyectos—  asegurarte de que ninguna subcuenca en tu diseño exceda los máximos recomendados.

¡Y ni se te ocurra usarlo en cuencas de cuarenta mil hectáreas, por favor!

Software para quien “Ama-NO odia” al método Racional


Saludos,

Alfredo Simancas